Cultura de Inocuidad - Veraliment - DMIA II

Cultura de Inocuidad 360º | Veraliment en el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos 2021

Por tercer año consecutivo, Veraliment organiza un nuevo evento en el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos. El pasado 7 de junio de 2021, a las 19:00 (Madrid, ESP), dio comienzo un directo que titulamos «Cultura de Inocuidad 360º» donde quisimos poner el foco en todos aquellos actores que son necesarios para lograr implantar una correcta Cultura de Inocuidad.

Con la participación de Gemma Trigueros, coordinadora de alimentación en OCU Ediciones; Maria Claudia Degrossi, miembro del Comité de Acreditación de Laboratorios de Ensayo; y Andrés García, CEO de Veraliment representando a la empresa alimentaria. En una mesa redonda abierta al debate y la participación de los espectadores del evento que moderó Fernando del Pino, Técnico Responsable de Calidad en industria alimentaria.

Integrar la Cultura de Inocuidad en toda la empresa

«Tenemos que hacer valer la importancia de la inocuidad a la empresa, que esto puede costar vida» matizaba Andrés García durante su intervención. Sí, sabemos que la Cultura de Inocuidad ha llegado como exigencia a las empresas. Así, normas como IFS Food y BRC incluyen cláusulas en sus últimas revisiones que hacen referencia a ella. Pero la Cultura de Inocuidad no debería quedar a un documento firmado, porque su valor va más allá.

«La “no inocuidad” tiene un coste altísimo para la empresa. Y para la administración. La crisis de la listeria de hace unos años fue terrible. No hacer las cosas bien es muchísimo más caro que hacerlas bien» añadía Gemma Trigueros, en esa misma línea, recordándonos que «a lo mejor hay que pensar no solo en lo que gastas, sino en lo que puedes perder».

Por su parte, María Claudia Degrossi señala uno de los mayores problemas que surgen dentro de la propia empresa: el miedo. «Cuando existe el miedo, uno de los problemas que más limita es el silencio institucional. Son paredes que no se derriban y traen muchas consecuencias». Así, resaltaba la importancia de generar confianza con “los de arriba” para poder comunicar aquellas situaciones que afectan a la inocuidad alimentaria sin temor a posibles represalias.

Transparencia y comunicación también es Cultura de Inocuidad

«Sabemos que los alimentos son seguros, hay confianza» afirmaba Gemma Trigueros, en relación al consumidor actual que pide saber más. «Queremos saber de dónde vienen, cómo se han hecho, cómo se inspeccionan y certifican las empresas. El siguiente pasito es contarlo, es la transparencia». Cultura de Inocuidad también es transmitir y exportar lo que se hace dentro de la empresa al exterior.

Las dinámicas han cambiado, vivimos en un mundo conectado donde las redes sociales y los medios de comunicación han adquirido una gran relevancia. «Tenemos la oportunidad de utilizar nuestra creatividad para llegar a ese entorno, sumando uno a uno. Y sin pasar la pelota a otras empresas o entidades, que también tienen su labor» continuaba Andrés García. «Imaginad lo que podemos llegar a hacer si todos hablamos de inocuidad».

En este contexto, Veraliment ha apostado desde sus comienzos por ayudar a la transferencia de conocimientos en inocuidad y seguridad alimentaria con diferentes iniciativas. A través de directos y eventos online gratuitos que podrás encontrar en el canal de YouTube. Además del Foro de Inocuidad, como ejemplo de una comunidad de profesionales del sector.

La Cultura de Inocuidad no solo se trabaja en la industria alimentaria

Hablamos de ‘Cultura de Inocuidad 360º’ porque este concepto no solo afecta a la empresa, no solo debe afectar a quienes trabajan dentro del sector alimentario. La inocuidad de los alimentos es un trabajo global del que todos formamos parte, y así se expuso también durante esta mesa redonda organizada por Veraliment. Para Gemma Trigueros «El consumidor es parte de la inocuidad». Aunque insiste en que tratar a los consumidores de forma infantil es un error. «Hay que contarle a la gente que la ciencia evoluciona, que las cosas hoy son seguras y puede que mañana no tanto».

También juegan un papel fundamental en ello las universidades y los científicos, siempre a la vanguardia de nuevos riesgos que afectan a la inocuidad. «Si eso impacta en la presencia de peligros emergentes para las empresas, que tendrán que revisar cómo lo hacen» explicaba María Claudia Degrossi. Sin dejar atrás la formación en los colegios y hacia los más pequeños, que vayan asimilando las pautas más básicas y sencillas de higiene alimentaria y seguridad.

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