Técnico de calidad revisando trampas de monitoreo como método de control de plagas en industria alimentaria

Métodos de control de plagas en la industria alimentaria: cuáles priorizar y cómo aplicarlos

Respuesta directa: los métodos de control de plagas en la industria alimentaria se agrupan en físicos (trampas, barreras, temperatura), químicos (biocidas aplicados por profesionales), biológicos y preventivos. La elección depende del tipo de plaga, la zona y el riesgo para el producto. Esta entrada compara técnicas concretas; si buscas el enfoque completo del plan, empieza por la guía general de control de plagas.

Cuando hablamos de métodos de control de plagas en la industria alimentaria, la mayoría piensa directamente en insecticidas y fumigaciones. Sin embargo, esa es precisamente la trampa: recurrir al método químico como primera opción es un error que puede comprometer tanto la seguridad del producto como tu certificación.

Los métodos de control de plagas en la industria alimentaria funcionan como una pirámide: la base son las medidas preventivas, después vienen los métodos físicos, y solo en última instancia se recurre a los tratamientos químicos.

Tu objetivo como responsable de calidad es claro: construir un plan donde los métodos preventivos sean la norma y los métodos químicos sean la excepción puntual.


La pirámide de los métodos de control de plagas en la industria alimentaria

No todos los métodos de control de plagas tienen el mismo peso ni deben aplicarse con la misma frecuencia. De hecho, las normas IFS y BRCGS promueven un enfoque integrado donde la prevención es la prioridad absoluta.

En la práctica, los métodos de control de plagas en la industria alimentaria se organizan en tres niveles, de mayor a menor prioridad:

1. Métodos preventivos

Son la base del plan. Eliminan las condiciones que atraen a las plagas: acceso, alimento, agua y refugio. Siempre deben ser la primera línea de actuación.

2. Métodos físicos

Trampas, barreras y dispositivos de captura. Controlan y monitorizan sin usar productos químicos. Son el segundo nivel de actuación.

3. Métodos químicos

Biocidas, insecticidas y rodenticidas. Solo como último recurso, cuando los métodos anteriores no son suficientes. Siempre con restricciones en zonas de producción.

A continuación, vamos a detallar cada nivel con sus herramientas específicas y cómo aplicarlas correctamente.


Métodos preventivos: la base de tu plan de control de plagas

Los métodos preventivos son, sin duda, los más importantes de todos los métodos de control de plagas en la industria alimentaria. Su objetivo es eliminar las condiciones que permiten a las plagas acceder, alimentarse y reproducirse en tus instalaciones. Si la prevención funciona, rara vez necesitarás recurrir a tratamientos más agresivos.

Higiene y limpieza

1

Limpieza de instalaciones y equipos

La higiene es la base fundamental para prevenir la proliferación de plagas. Es importante mantener limpias tanto las instalaciones como los equipos y utensilios utilizados en la manipulación de alimentos. Además, debes prestar especial atención a las zonas de difícil acceso donde se acumulan restos de producto: debajo de maquinaria, detrás de estanterías y en esquinas de almacenes.

2

Gestión de residuos

Los residuos de alimentos son el principal atractivo para las plagas. Por tanto, es fundamental eliminarlos de forma adecuada: contenedores cerrados, vaciado frecuente, zona de residuos alejada de las áreas de producción y limpieza regular de los propios contenedores. Un contenedor sucio atrae tanto como uno lleno.

Exclusión y control de accesos

3

Sellado de grietas y fisuras

Las plagas pueden entrar a través de pequeñas grietas y fisuras en paredes, suelos y techos. Por ello, es esencial sellar estos espacios con materiales adecuados que sean seguros para entornos alimentarios. Recuerda que un ratón puede colarse por un hueco de apenas 6 mm y una cucaracha por una rendija de 1,5 mm.

4

Control de puertas, ventanas y accesos

Es esencial controlar todos los puntos de entrada a las instalaciones. Para ello, se deben utilizar puertas con cierre automático, cortinas de aire o de lamas en muelles de carga, y mallas mosquiteras en ventanas y extractores. Del mismo modo, es recomendable mantener las áreas de almacenamiento con productos elevados del suelo para dificultar el acceso de roedores.

5

Gestión del entorno exterior

El perímetro de tus instalaciones también forma parte del plan. En consecuencia, debes controlar la vegetación, eliminar charcos y acumulaciones de agua, mantener los alrededores limpios de residuos y vigilar que no haya materiales almacenados que sirvan de refugio. Una zona exterior descuidada es una invitación directa para las plagas.


Métodos físicos: monitorización y captura sin químicos

Los métodos físicos son el segundo nivel de los métodos de control de plagas en la industria alimentaria. Su función es doble: por un lado, capturan y eliminan plagas presentes; por otro, sirven como herramienta de monitorización para detectar actividad y evaluar la eficacia del plan preventivo.

Trampas y dispositivos de captura

Trampas mecánicas para roedores

De muelle o de captura múltiple, se colocan en las rutas habituales de paso de los roedores (junto a paredes, detrás de equipos). Son seguras para entornos alimentarios porque no utilizan productos químicos.

Trampas adhesivas

Resultan muy útiles para monitorizar la presencia de insectos rastreros (cucarachas, hormigas) y, en algunos casos, ratones. Además, permiten identificar las especies presentes y evaluar el nivel de actividad en zonas concretas.

Trampas de feromonas

Atraen insectos de producto almacenado (polillas, gorgojos) mediante feromonas sexuales específicas. Son esenciales para la detección temprana en almacenes de harinas, cereales y frutos secos. De hecho, una captura a tiempo puede evitar una infestación masiva.

Lámparas UV (insectocaptores)

Mediante luz ultravioleta, capturan insectos voladores (moscas, polillas) en una placa adhesiva o por electrocución. Deben colocarse en puntos estratégicos: cerca de accesos, pero nunca frente a puertas abiertas para no atraer insectos del exterior.

Barreras físicas de exclusión

Mallas y rejillas

Estas barreras se instalan en ventanas, extractores y aberturas de ventilación para impedir la entrada de insectos voladores. Por tanto, deben tener un tamaño de malla adecuado (generalmente 1,2 mm) y mantenerse en buen estado, sin roturas ni deformaciones.

Cortinas de aire y lamas

Crean una barrera de aire en puertas de muelles de carga y accesos que se abren con frecuencia. Igualmente, las cortinas de lamas plásticas actúan como barrera física cuando las puertas deben permanecer abiertas durante operaciones de carga y descarga.

Los métodos físicos tienen una ventaja adicional clave: generan datos. Cada trampa que revisas te da información sobre qué especies están presentes, en qué cantidad y en qué zonas. Sin embargo, esos datos solo son útiles si los registras y analizas. El análisis de tendencias es lo que diferencia un plan de control de plagas reactivo de uno verdaderamente preventivo.


Métodos químicos: el último recurso en tu plan de control de plagas

Los métodos químicos deben ser siempre la última opción entre los métodos de control de plagas en la industria alimentaria. Solo se recurre a ellos cuando los métodos preventivos y físicos no son suficientes para controlar una situación concreta. Además, su uso en zonas de producción está muy restringido por la normativa y por las propias normas IFS y BRCGS.

Tipos de tratamientos químicos

Rodenticidas (cebos anticoagulantes)

Estos cebos se colocan en estaciones protegidas, generalmente en el perímetro exterior de las instalaciones. En el interior, su uso está cada vez más restringido. De hecho, la normativa europea de biocidas limita el uso de rodenticidas anticoagulantes en exteriores por riesgos medioambientales.

Insecticidas

Permiten controlar plagas de insectos cuando las medidas preventivas y físicas no son suficientes. Es fundamental utilizar productos autorizados para entornos alimentarios y que no dejen residuos tóxicos. Asimismo, debe quedar registrado qué producto se ha aplicado, dónde, en qué dosis y por quién.

Fumigaciones y nebulizaciones

Tratamientos más intensivos que se aplican en situaciones graves o como medida preventiva en almacenes de grano (por ejemplo, fumigación con fosfina). Requieren que la zona tratada esté vacía de personal y, en muchos casos, de producto. Solo deben ser realizados por personal cualificado.

Geles insecticidas

Se aplican en puntos específicos para el control de cucarachas y hormigas. Son una alternativa más controlada que la pulverización, ya que el producto queda localizado en puntos concretos. En consecuencia, son más seguros en entornos alimentarios, aunque igualmente requieren registro y seguimiento.

Precauciones con los métodos químicos

Nunca apliques productos químicos en zonas de producción sin autorización previa y sin haber retirado el producto expuesto.

Verifica siempre que los productos estén autorizados según el Reglamento UE 528/2012 de biocidas y sean aptos para uso en industria alimentaria.

Exige a tu empresa externa las fichas técnicas y fichas de datos de seguridad de cada producto utilizado. Deben estar disponibles para el auditor.

Registra cada tratamiento químico: producto, dosis, zona, fecha, técnico responsable y tiempo de seguridad. Sin este registro, tienes un problema en la auditoría.


Cómo elegir los métodos adecuados según tu situación

No existe una receta única. La combinación de métodos de control de plagas en la industria alimentaria depende de varios factores que debes evaluar en cada caso.

Tipo de producto que fabricas

No es lo mismo una fábrica de harinas (alto riesgo de insectos de almacén) que una planta de envasado de productos cárnicos (riesgo de moscas y roedores). Por tanto, cada tipo de producción tiene sus plagas asociadas y sus métodos prioritarios.

Ubicación y entorno de la planta

Una instalación en zona rural tiene riesgos diferentes a una en polígono industrial. Asimismo, la proximidad a cursos de agua, vertederos o zonas agrícolas aumenta la presión de determinadas plagas.

Estado de las instalaciones

Instalaciones antiguas con deficiencias de mantenimiento requieren un esfuerzo mayor en métodos preventivos (sellado, reparaciones). En cambio, una instalación nueva y bien diseñada permite centrar los recursos en monitorización.

Historial de incidencias

El análisis de tendencias de tus datos de plagas te indica dónde concentrar esfuerzos. Por ejemplo, si tienes capturas recurrentes en una zona concreta, el problema no es la trampa: es la causa que las atrae a esa zona.

La clave no está en tener muchos métodos, sino en aplicar los correctos en el orden correcto. En otras palabras, prevención primero, monitorización después, y químicos solo cuando no queda otra opción.


Lo que exigen IFS y BRCGS sobre los métodos de control de plagas

Las normas de seguridad alimentaria más reconocidas no solo te piden que tengas un plan de control de plagas: también te indican qué tipo de métodos debes priorizar y cómo documentarlos.

IFS Food (v8)

Exige que el sistema de control de plagas se base en un análisis de peligros y evaluación de riesgos. Los métodos deben estar justificados y documentados. Además, la empresa debe tener personal formado para supervisar las medidas implementadas.

BRCGS (v9)

Promueve la gestión integrada de plagas, priorizando métodos preventivos y físicos sobre los químicos. Todos los dispositivos deben estar numerados y reflejados en planos actualizados. También exige que los empleados sepan detectar indicios de plagas.

Un auditor no solo quiere ver trampas en su sitio. Quiere ver que sabes por qué has elegido ese tipo de trampa, en esa ubicación, con esa frecuencia de revisión. En definitiva, quiere ver criterio, no solo cumplimiento.


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