Número 1 del boletín IA alimentaria, enviado a los suscriptores el 15 de septiembre de 2026. Cada número se publica aquí una semana después de salir por correo.
Tienes ahora mismo en la bandeja un correo de dos folios de un cliente. Lo has abierto dos veces y las dos lo has cerrado, porque leerlo entero cuesta diez minutos y no sabes si al final pide algo o solo se está quejando.
Empezamos por ahí. Un minuto, ningún dato sensible y sirve para hoy.
Un correo largo, convertido en tres acciones
Vale cualquier chat de IA. El mismo caso, resuelto de tres maneras. El primer nivel te sirve esta mañana. El tercero te quita el trabajo de encima para siempre. Nadie empieza por el tercero.
Nivel 1. Lo hago ahora (1 minuto)
Abre el chat, pega el prompt y, justo debajo, pega el correo. Nada más. Si el correo lleva nombres, cámbialos antes por «cliente A».
Lee este correo y dime tres cosas, en este orden: 1. Qué me está pidiendo exactamente 2. Qué tengo que hacer yo, en frases que empiecen por un verbo 3. Si hay alguna fecha límite Si algo no queda claro en el correo, dímelo en vez de suponerlo. Máximo 100 palabras. Correo:
La línea que marca la diferencia es la penúltima: sin ella, rellena huecos con lo que le parece.
Nivel 2. Que además me escriba la respuesta (5 minutos)
Mismo prompt, y le añades estas tres líneas al final. Lo que cambia es que ahora sabe quién eres y para qué lo quieres.
Soy responsable de calidad de una empresa de [tu sector]. Después del resumen, escríbeme un borrador de respuesta de cinco líneas, en tono neutro y profesional, que no dé por confirmado nada que yo no haya confirmado todavía. Márcame entre corchetes los datos que tengo que rellenar yo.
Los corchetes son el truco. Te devuelve un borrador con los huecos señalados en lugar de un texto redondo que no puedes mandar.
Nivel 3. Que no tengas que volver a pegarlo nunca (media hora)
En los niveles 1 y 2 pegas el prompt cada vez. En ChatGPT, Claude y Gemini puedes dejarlo guardado dentro, de manera que la herramienta ya sepa lo que tiene que hacer antes de que tú escribas nada. Cada una lo llama de una forma, proyectos, asistentes o gems, pero es lo mismo: una ficha donde pegas las instrucciones una sola vez.
- Crea uno nuevo y pega dentro el prompt entero, el del nivel 1 con lo que le añadimos en el 2.
- Añádele tu sector, los tres tipos de cliente que más te escriben y la regla de cambiar siempre los nombres por «cliente A».
- Pruébalo con cinco correos antiguos que ya sepas cómo acabaron. Ahí ves dónde se equivoca, y corriges las instrucciones.
- A partir de ahí tu trabajo es abrirlo y pegar el correo. El prompt ya no lo tocas más.
La herramienta
Gemini Notebook, el que hasta julio se llamaba NotebookLM. Le subes tus procedimientos y le preguntas sobre ellos en lenguaje normal. Sirve para encontrar en segundos ese apartado que sabes que está en alguno de los cuarenta documentos del sistema. Es gratuita, así que no le subas nada confidencial hasta tener cuenta de empresa. Abrir la herramienta.
La pregunta de la semana
«¿Puedo pedirle a la IA que me haga el plan APPCC?»
Para el andamiaje, sí. Te monta el índice, te redacta los apartados genéricos y te ahorra las horas de dar formato. Para el contenido, no: el análisis de peligros depende de tu proceso, tus instalaciones, tus proveedores y tus datos históricos, y de eso la IA no sabe nada.
Si le pides el plan entero te dará uno que parece impecable y que no es el de tu empresa. Y eso, en una auditoría, se nota en la primera pregunta.
El error de la semana
Pegar el correo tal cual, con el nombre del cliente, la marca y las referencias de producto, en una herramienta gratuita y abierta. Es el error más repetido del sector.
Cámbialos antes por «cliente A», «lote 1», «producto X». El resumen sale exactamente igual de bueno y no ha salido de casa nada que no debiera.
Un caso que ya funciona
CESFAC-IA. La patronal de fabricantes de piensos ha presentado en Zaragoza un asistente de inteligencia artificial que resuelve consultas técnicas y regulatorias del sector. Fue una de las novedades del IX Congreso Internacional de Alimentación Animal, que se celebró bajo el lema «la revolución de la IA» y reunió a cerca de cuatrocientos profesionales.
He participado en el proyecto, así que te cuento lo que más me ha enseñado: el trabajo de verdad está en probarlo pregunta a pregunta hasta saber en qué se equivoca. Esa validación es la que separa un asistente que puedes usar para decidir de uno que contesta bonito.
Para ver o escuchar
Me entrevistaron en «IA en práctica», el podcast de la Comunidad AEC IA, sobre cómo está entrando la inteligencia artificial en la calidad alimentaria. Hablamos de por dónde empezar sin querer implantarlo todo de golpe, de dónde están los límites y de qué tareas conviene soltar primero. Son 16 minutos: escuchar la entrevista.
Palabra de la semana
Alucinación. Cuando la IA se inventa un dato con toda la seguridad del mundo: un artículo de norma que no existe, una fecha que no es. No avisa. Por eso todo lo que lleve una referencia normativa o un número se verifica siempre en la fuente.
Esto es lo que sale cada martes: una cosa que puedas usar hoy, en tres niveles según el tiempo que tengas, y unas cuantas que merece la pena que sepas. Date de alta en el boletín y lo recibes antes de que llegue a esta página.

Consultor de seguridad alimentaria y formador. Lleva 25 años trabajando con departamentos de calidad del sector alimentario y desde 2023 ayuda a implantar inteligencia artificial en ellos, con método y sin humo.
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